martes, 4 de diciembre de 2012

Nuestra identidad "en camino"



       En sus orígenes, la espiritualidad franciscana es una espiritualidad misionera, una espiritualidad del encuentro, “centrífuga” como la del Evangelio. Tiende a ponerse siempre en camino, a hacerse presente al otro en su “terreno”, en su situación, en sus “lugares”, en su “hábitat”, antes aún de convertirse en hospitalidad y acogida.
Es una espiritualidad más ligada al hombre que a una tierra determinada, por más santa o pecadora que esa tierra sea. La misión es más un “acto” que un discurso o un proyecto. “Id” exige audacia y a la vez confianza. “Les echó en cara su incredulidad y su dureza de cabeza... Y les dijo: «Id por todo el mundo...” (Mc 16, 14-15).
Sin embargo, es importante notar que, para Francisco, el ir “inter gentes” exige un verdadero éxodo, un salir de sí mismo para fiarse totalmente del Señor; apartarse de la sed de protagonismo y de la afirmación propia, de todo tipo de propiedad. No basta estar en medio de la gente de la mañana a la noche; no basta estar “en el mundo”; hace falta estar allí “sin ser del mundo”, asumiendo los valores evangélicos de la kénosis y del servicio. Son condiciones indispensables para acercar el Evangelio a la historia, a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
En consecuencia, todas las mediaciones y estructuras, para ser vitales, deberán confrontarse continuamente con el Evangelio y armonizarse con los valores vivos de nuestra vocación y misión para poder dialogar con el mundo. Hacen falta estructuras y mediaciones provisionales, sobre todo hoy que se habla de una “identidad en camino”. Ninguna estructura es eterna; por ello es importante vivir no para la supervivencia de las estructuras sino para los valores que ellas custodian.
Habrá que tener el coraje de adaptarlas y transformarlas constantemente, y verificarlas con inteligencia, para que sean siempre portadoras de vida y no de muerte. Somos “viatores” que tienen los ojos fijos en el Dios que viene. Tenemos que abrirnos más y más a formas y mediaciones abiertas: interprovinciales, inter-religiosas y a la colaboración con los laicos.

G.Bini. Capítulo de las Esteras de la Provincias en unión.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Proyecto Provincial "Fraternidad Global"


 
 Desde que la crisis comenzó a golpear más fuerte en nuestro entorno comenzamos a buscar y a promover la búsqueda de alguna acción o proyecto que paliara el sufrimiento y la desestructuración de tantas familias acosadas por las deudas y los desahucios. El hecho de que los menores a cargo de estas familias fueran los que más sufrieran por la penuria de la economía familiar y por los recortes gubernamentales en el área de educación nos dio una idea para esbozar alguna propuesta.
En el mes de mayo, el Consejo de Evangelización presentó al Definitorio Provincial el proyecto "Fraternidad Global", el cual fue aprobado como proyecto provincial y dotado, algún tiempo más tarde, de los fondos económicos necesarios para que pasara de ser simple literatura a un programa concreto de acción social y evangelización.
Este proyecto trata de introducirse en las estructuras con que ya contamos (caritas parroquiales, asociaciones franciscanas,…) para potenciar su acción con nuevos bríos, con nuevos fondos, con nuevos métodos y un enfoque de acción social que mire no sólo a la integridad de cada persona a la que socorrer sino a la integridad de su núcleo familiar.
La mejora de la labor de acogida de quienes piden ayuda, las visitas a domicilio como un acto de fraternidad, la mayor coordinación con entidades públicas y privadas, el uso de un contrato legal de microcrédito a interés “0” o la concesión de simples donativos -según los casos- para asegurar un entorno doméstico y académico adecuado para los menores, el acompañamiento de jóvenes y de adultos para una búsqueda activa de empleo y de recursos… son algunas de las acciones con las que tratamos de dar una respuesta adecuada y franciscana a la angustia de tantos de nuestros semejantes.
     Como segunda fase del Proyecto, se van sentando las bases para la constitución de estructuras de apoyo escolar en nuestras casas y parroquias, mirando a llenar con nuestra iniciativa los agujeros que los recortes presupuestarios estatales provocan y que dejan al borde del abismo del fracaso escolar a cuantos alumnos experimentan deficiencias o dificultades especiales para su desarrollo intelectual y humano.
La primera acción a este respecto, ya  en curso, es un taller de informática para jóvenes y adultos sin empleo sin una preparación específica ni recursos materiales. Además de ofrecer una formación práctica que haga posible algún tipo de desarrollo laboral, el taller contará con la colaboración de un educador social que promueva la autoestima, la iniciativa, la motivación así como cuestiones más personales y complejas de las personas que participen en dicho taller.
La carta que, por la Solemnidad de San Francisco, nos envió el Definitorio General a todos los hermanos supuso una confirmación de nuestra intención primera y un empuje para lo que ya estábamos poniendo en pie con la intención de ayudar a enderezarse a quienes cargan con pesos más intolerables por la injusticia radical de nuestro sistema social y económico.
Para los que estamos más directamente implicados en el “Proyecto Provincial Fraternidad Global”, la experiencia de estos meses de trabajo es muy positiva. Junto a los efectos benéficos que las acciones concretas desencadenan en la vida de no pocas familias, estamos recibiendo una inestimable colaboración y un alentador reconocimiento por parte de profesionales de instituciones eclesiásticas y civiles que nos ayudan a renovar el entusiasmo y reforzar nuestra labor con la de ellos.
    Fray Víctor Manuel Alcalde Quintas
                                    (Definidor de enlace Área de Evangelizacion)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Las pateras


Reflexionando en estos días, se me ocurría que nuestras Provincias se parecen a esas frágiles embarcaciones que desde las costas del norte de África pretenden atravesar el Estrecho de Gibraltar. En ellas, visto desde la playa antes de partir, este viaje parece corto y fácil. Quizá por ello carecen de los víveres y agua necesarios. Pero apenas alejadas unos metros de la orilla, ya resulta mucho mas largo y problemático.
En las pateras, viajan gentes muy diversas y con actitudes a veces contrastantes, por mucho que, externamente, todos se parezcan bastante. Unos reman denodadamente, tratando de llegar – lo antes posible - a la tierra firme, una tierra que ojala mane leche y miel. En general, pronto se agotan. Hay otros que, sencillamente, se dejan llevar, confiados en que los más fuertes y capaces piensan ya en su destino. Hay quienes, pensando en  la incertidumbre del futuro que les espera, sobrecargan la nave de sacos de objetos - para ellos  imprescindibles y valiosos - pero que, en esta tesitura, amenazan con hundir la nave entera… Algunos, aterrorizados por la fuerza del viento y el oleaje del mar, se quedan petrificados e inmóviles, o – lo que es peor – se agitan incontroladamente poniendo en peligro la embarcación. Alguno alienta a unos y otros para que tomen los remos y se pongan a bregar, consciente de que, en esta aventura, nos salvamos todos o pereceremos todos. Y no falta aun quien, ignaro de todo cuanto ocurre, duerme beatíficamente en un rincón, como el Señor durante la travesía.
Hermanos, quizá somos también así nosotros asumiendo diversas posiciones respecto a cuanto se nos avecina… Estamos ya en viaje. Las pateras, que salen juntas, tendrán una suerte diversa porque - aunque el viaje es el mismo – tienen diferentes tripulaciones. Animémonos unos a otros en el alcanzar la otra orilla que ya aparece a la vista. Es igualmente difícil para todos. Pero todos soñamos con reencontrarnos de nuevo allí…

Fr. Julio G. Chao ofm
Provincia de Castilla.